FUERA DEL MARCO DE REFERENCIA


Este título enmarca una serie de acciones que se derivan de la utilización de confeti. Propongo este material como símbolo que marca un punto de inflexión cuando se usa: en el momento que gritas “¡Sorpresa!” O cuando celebramos el año nuevo entre otros: genera un cambio, un “ya no es lo que era antes” (antes no sabías que había treinta y cinco personas escondidas en tu salón para celebrar tu cumpleaños y ahora sí). Otros materiales han sustituido al confeti a través de los años como el arroz al salir de la iglesia, pero la función sigue siendo la misma: olvídate de tu soltería, ahora estás casado.
Podemos decir que el confeti es P-R-E-S-E-N-T-E en mayúsculas. Ese presente que queda plasmado en las fotografías para toda la vida.
Tiene una serie de características físicas que favorecen la aceptación de este símbolo. Son coloridos, blandos, no tienen aristas punzantes y son muy ligeros. Otra cosa importante es que son pequeños y numerosos de tal manera que pueden llenar un espacio, pueden convertirse en la atmósfera por un momento.
Por el hecho de ser tan P-R-E-S-E-N-T-E tienen una vida muy corta. Creo que estos papeles ni siquiera tienen que llegar al suelo para morir. Perecen en cuanto son percibidos, en cuanto hacen su función.
Y lanzo una pregunta al aire: ¿Y si lo congelamos?¿Y si paramos ese momento y lo analizamos desde múltiples ángulos, lo observamos y lo desmenuzamos, buscando patrones de comportamiento, curvas de velocidad y modelos físicos de ese acontecimiento? Pues creo que el famoso guía espiritual Eckhar Tolle estaría totalmente indignado con nuestra manera de querer entender el presente... Pero ¡Qué diablos! ¿No intenta todo el mundo congelar los momentos que considera perfectos? ¿Alargar los orgasmos mediante el sexo tántrico, mantener una juventud (normalmente ya perdida) o una sonrisa fresca durante cincuenta segundos hasta que salta el auto-disparador? Son el día a día de nuestro presente, pasado y futuro.

This title frames a series of actions that derive from the use of confetti. I propose this material as a symbol that marks a turning point when it is used: at the moment you shout "Surprise!" Or when we celebrate the new year among others: it generates a change, a "it is not what it was before" (before you did not know that there were thirty-five people hiding in your living room to celebrate your birthday and now). Other materials have replaced the confetti through the years like rice when leaving the church, but the function remains the same: forget your singleness, now you are married.
We can say that the confetti is P-R-E-S-E-N-T in capital letters. That present that is captured in the photographs for a lifetime.
It has a series of physical characteristics that favor the acceptance of this symbol. They are colorful, soft, have no sharp edges and are very light. Another important thing is that they are small and numerous in such a way that they can fill a space, they can become the atmosphere for a moment.
Because they are so P-R-E-S-E-N-T they have a very short life. I think these papers do not even have to reach the ground to die. They perish as soon as they are perceived, as soon as they do their function.
And I throw a question on the air: What if we freeze it? And if we stop that moment and analyze it from multiple angles, we observe it and break it down, looking for patterns of behavior, speed curves and physical models of that event? Well I think the famous spiritual guide Eckhar Tolle would be totally outraged with our way of wanting to understand the present ... But what the hell! Does not everyone try to freeze the moments that he considers perfect? Lengthen orgasms through tantric sex, maintain a youth (usually already lost) or a cool smile for fifty seconds until the self-trigger goes off? They are the day to day of our present, past and future.




Instalación en Forn, Madrid.









Instalación en OTR (Madrid), Exposición colectiva Frecuencias de onda, comisariada por Marlon de Azambuja.



Fotografía: Marta Orozco Villarrubia

Fotografía: Marta Orozco Villarrubia

Fotografía: Marta Orozco Villarrubia




Instalación en Espacio Brut (Madrid)






Bocetos, dibujos finales e instalación en GlogauAIR (Berlín)














Dibujos previos del proyecto